Estoy viendo “Mongol”, la película de 2007 basada en la
infancia de Genghis Khan, antepasado de buena parte de la población europea
actual, a decir de los análisis genéticos llevados a cabo en los últimos años.
Resulta que la Horda Dorada se dedicó a violar sin pararse a preguntar a toda
mujer que encontró a su paso. No era la primera vez que la gente de las estepas
dejaba su semilla en suelo europeo. Roma fue saqueada por los hunos.
Genghis Khan y los suyos llegaron muy hacia el oeste. Fueron
detenidos por los Teutones, en sus castillos, pero una buena parte de población
mestiza, incluso de mongoles que se habían rendido, fue a parar al sur de
Francia. El Camino de Santiago hizo el resto, con el ir y venir de gente, y el "mira, como no voy a volver, pues echamos un polvo y ya está". Lo que son los amores de verano de toda la vida.
Así, muchos de nosotros tenemos la sangre de aquellos
jinetes que dormían sobre sus caballos, que aparecían de la nada, arrasaban
aldeas y ciudades dejando un rastro de hombres muertos y mujeres embarazadas.
Se dice que Genghis Khan sólo perdonaba la vida a aquellos
que sabían leer y escribir, porque él era incapaz de aprender, y le parecía
cosa de magia lo de interpretar símbolos escritos.
En aquella época, no se puede decir que le perdonara la vida
a demasiada gente.
La peli no está mal, es lenta, pero la puesta en escena es
muy buena.
Por lo visto es la primera de una trilogía, pero mira, han
pasado cinco años y no hay noticia. Vete tú a saber.
La verdad es que me estoy liando un poco con los actores, me
parecen todos iguales, y como las localizaciones son casi todas en las estepas,
tampoco relaciono los diferentes escenarios con los personajes.
Todo muy bien, muy clarito.
Sólo espero que Rajoy no sea descendiente de aquellos
guerreros, porque no solían dejar NADA a su paso. Y mira cómo vamos ya.


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