martes, 11 de diciembre de 2012

¿Puede una cebra parir una iguana?

Extracto de El Martillo Cósmico volumen III.


Los hábitos adquiridos en la tierra no se pierden fácilmente, incluso aquí, entre los muertos. Por ejemplo, todavía conservo mi adicción a la ontología guerrillera, los hermanos Marx y la literatura posmoderna. De hecho, voy a comenzar mi típica danza posmoderna minando su confianza. Recuerden a esa pobre gente que en 1720 leyó en panfleto del último proyectista, Una propuesta modesta, que propugnaba la solución más humana y económica para los problemas de Irlanda: ofrecer a los ingleses los niños irlandeses para que se los comieran, en lugar de dejarlos morir lentamente de inanición. Algunos de los que leyeron esto en las décadas que siguieron a su publicación seguramente han hecho por lo menos diez intentos de adivinar cómo tomárselo, incluyendo la descabellada posibilidad de que Lemuel Gulliver hubiese vuelto a hacer una de las suyas.



Ahora procederé a refutar la teoría evolucionista.
Nada en esta manga, ni en la otra. Vean:

1.Un animal sólo puede pertenecer a una familia taxonómica.

Por ejemplo, un bicho no puede pertenecer al mismo tiempo al conjunto de los canguros y al de los propietarios de pubs irlandeses, ¿verdad? O al de las langostas y al de los rinocerontes. O incluso al de los senadores estadounidenses y al de los babuinos de cola arqueada (por muy divertida que nos parezca esta idea).

2.Las crías de dos animales, cualesquiera que sean, sólo pueden pertenecer a una familia taxonómica: la de sus progenitores.

Cuando los caballos se aparean, nacen caballitos, y nunca buhitos. Las ratas paren ratas, no colibríes. Los bebés de los salmones no son wombats. Etc.
Incluso cuando se cruzan dos especies, como por ejemplo un caballo y una burra para dar una mula, la mula pertenece a la misma familia (équidos) que los padres, a pesar de no pertenecer ni a la especie de uno ni a la otra. Y son estériles.
No hay ningún texto de biología que ponga en duda cualquiera de estas "leyes" o generalizaciones.

3.Sin embargo, si la evolución se da, algunos animales han de tener crías que no pertenezcan a la misma familia taxonómica que ellos.

Dos peces deben ser capaces de engendrar algún monstruo de la biología, algún tipo de no-pez...un anfibio. Dos reptiles, un mamífero. Y, aún más importante para la guerra entre evolucionistas y creacionistas, dos simios, un no-simio...un humano o protohumano.

Pero acabamos de ver que esto no puede ocurrir, según las leyes biológicas y genéticas. Dos animales no pueden engendrar un animal que no sea de su propia familia.

Ergo, la evolución no puede darse. Tan sencillo como contar hasta tres.


(Los reverendos Jerry Falwell y Pat Tobertson, así como  otros santos acreditados del fundamentalismo consagrado, pueden servirse de este argumento cuando quieran, pero deben pagarme, en concepto de derechos de autor, cien mil dólares cada vez que lo usen, o les demandaré reclamando todas sus posesiones, incluidas prótesis dentales. Este aviso tiene carácter de notificación legal).

Claro que si no le gusta el creacionismo, querrá encontrar una fisura en esta argumentación, tan compacta a primera vista. Espere. Puede que se la muestre dentro de un rato. Confíe en mí.

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